Cities of translators „Busco, siempre busqué, hasta las palabras que conozco perfectamente“
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„Busco, siempre busqué, hasta las palabras que conozco perfectamente“

Fotos: Guadalupe Gaona

 

 

Timo Berger: Inés, en tu living tienes algunos cuadros, que significa la pintura para vos? Y te inspira a la hora de traducir?

El cuadro de la mujer mirando de costado que está en mi living, lo pintó Patricia Ossa, pintora chilena y amiga, inspirada en un cuadro del pintor francés del Clasicismo Ingres. Fue para mí un amor a primera vista. Hay en esa mujer una calma y una manera de estar consigo misma que yo anhelo para mí. Sé que si lo miro, me recuerda a la mejor versión posible de mí misma. Tanto para traducir, como para escribir, como para vivir, estar así, calma y presente, es muy deseable. La pintura es una de las tantas maravillas de ese mundo. Me interesa, me gustan mucho las vidas de los pintores, me gustan los cuadros, los museos, las expresiones artísticas en general. Que seamos capaces de materializar lo que no tiene materia es un don que nunca deja de asombrarme. A la hora de traducir, tener claro que el autor original hizo ese camino de pasar de lo inmaterial a lo material y es que es eso lo que estoy tratando de albergar en mi lengua materna, es siempre inspirador.

 

 

 

Cuál es el libro que más te orguellece tener en tu biblioteca y por qué?

Me sería imposible elegir uno. Hay muchos y son valiosos por diferentes motivos. Las obras completas de Borges, porque fue uno de los primeros libros que me regaló mi madre, el I Ching, porque lo tengo hace muchísimos años y me acompañó desde el primer día, Las mil y una noches porque probablemente me muera sin haberlo terminado, Sueños del Ártico, de Barry López, porque me deslumbró y no quiero sacarlo de mi mesa de luz, Vivian Gornick, Sharon Olds, Louise Glück porque son mis maestras; Les Mucisiens, de Sempé porque lo puedo mirar mil veces y volver a enamorarme de Sempé, mi colección de Calvin & Hobbes por el mismo motivo (aunque del que me enamoro en ese caso es de Bill Watterson). Te dije estos porque te dan un panorama de la diversidad de mis amores. Y son eso: amores. Ese es el motivo de orgullo.

 

 

 

Qué significa tu jardín para vos a la hora de laburar?

Aprendí a mirarlo. Cada día. Como el cuadro, me centra, me obliga a estar presente, a no pasar las cosas por encima, distraída. Mirar con atención también es amar.

 

 

 

En qué traducción trabajás actualmente?

Actualmente corrijo por enésima vez Averno y Vida de Pueblo, de Louise Glück para Visor y traduzco a Julie Haynes para una editorial española nueva que se llama Muñeca Rusa. No conocía a Haynes y me tiene totalmente impresionada y excitada, con la emoción del desafío inmenso que es traducir a alguien tan inteligente y culta y dueña de un sentido del humor de una sutileza que puede convertirse en un quebradero de cabeza y un motivo de profundas alegrías.

 

 

 

Hay herramientas imprescindibles para vos a la hora de traducir?

Los diccionarios, Internet. Busco, siempre busqué, hasta las palabras que conozco perfectamente. Leí hace poco que ese fue un consejo que le dio a Natalia Ginsburg su esposo, León, cuando ella empezó a traducir. Cuando se despliegan frente a mí las posibilidades que no son las que mi cabeza pensó primero, las estudio, podría decir que las estudio emocionalmente, sensorialmente, físicamente, las instalo en el contexto y huelo el resultado, o, como dice John Berger, huelo cómo se confabulan las palabras de alrededor para aceptarla o rechazarla. Y elijo la que más resuena con algo que intuyo en el original. A veces es un trabajo muy veloz, casi intuitivo;  a veces es lentísimo. Siempre, en las relecturas que hago con Jimena Ríos, mi primera lectora, discutimos y sopesamos otra vez muchas de esas elecciones. Hay palabras que hay que volver a evaluar, volver a buscar. La búsqueda puede ir del diccionario a imagenes, a frases donde aparece la palabra, Internet puede ser muy digresivo, pero después es como si todo eso entrara en un alambique y saliera de ahí la palabra, el aceite esencial. 

 

 

 

 

 

Guadalupe Gaona. Foto: privada

Gadalupe Gaoina, nacida en Buenos Aires, es fotógrafa y poeta.  Estudió la licenciatura en Artes en la Universidad de Buenos Aires. Desde 2002, desarrolla proyectos artísticos  participando en muestras individuales y colectivas En 2009, publica Pozo de Aire (fotografía y poesía, Ed. Vox). En 2010, un jurado integrado por Martin Parr, Graciela Iturbide, entre otros, premia su trabajo fotográfico Quieta que es publicado por la editorial mexicana RM. En 2012, es invitada a participar de la Residencia para artistas y escritores en el Castello Torrigiani Malaspina Fosdinovo (Italia).

Trabajó como subeditora de fotografía en el diario Crítica y editora de la revista dominical C. Trabajó como editora fotográfica y fotógrafa en medios nacionales e internacionales (Rolling Stone, La Mano, El gráfico, Gatopardo, Lugares, Inrockuptibles, Internazionale, Soho, Kulturaustausch).

Actualmente trabaja en proyectos de cine y fotografía entre los que se destacan la  investigación de archivo de la exposición Leonardo Favio, (Casa del Bicentenario, Ministerio de Cultura de la Nación). Hace la foto fija en las películas  Jauja (Alonso, 2014), La idea de un lago (2016, Mumenthaler) adaptación de su libro Pozo de aire. Junto con Ignacio Masllorens, realizó la videoinstalación La intrusa, (Magia Negra, Fundación Osde, 2016) y el film documental Atlas (INCAA, Festival de Valdivia Lab, Festival distrital México Lab), en proceso de posproducción.

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Inés Garland (Buenos Aires, 1960) es una escritora, traductora y periodista argentina. Ha publicado las novelas El rey de los centauros (2006), Piedra, papel o tijera (2009), Una vida más verdadera (2019), tres libros de cuentos y dos novelas para niños. Tradujo la obra de Lorrie Moore, Sharon Olds, Lydia Davis y Mavis Gallant. Garland vive en Buenos Aires. Vive en Buenos Aires.